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Existen
numerosos sistemas y aparatos de calefacción
eléctrica que, según sea su funcionamiento,
se clasifican dentro de las tres categorías
descritas a continuación:
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Calefacción directa
Cuando el calor se produce y se emite
al ambiente simultáneamente.
Se incluyen en esta categoría los sistemas
de radiación por techo y suelo, los convectores
y ventiloconvectores, los paneles radiantes, las placas
solares, los radiadores de aceite, los infrarrojos,
etc.
Todos ellos pueden utilizarse con Tarifa Nocturna
pero, en condiciones de uso normal, el consumo nocturno
alcanza sólo un 25-30% del consumo total de
calefacción.
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Calefacción por acumulación
Cuando el calor se produce y almacena durante un determinado
periodo de tiempo, y se emite al ambiente posteriormente.
Comprende los aparatos acumuladores de calor, cuyo
funcionamiento está previsto para aprovechar
total o casi totalmente la Tarifa Nocturna. Sin embargo
su instalación requiere una inversión
más elevada que los anteriores.
En general, el sistema de acumulación total
es más interesante cuanto mayor es el consumo
de calefacción; por ejemplo, en las localidades
cuyo clima es más frío.
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Calefacción mixta
Combina equipos de calefacción directa y de
acumulación.
Dependiendo de la proporción entre directo
y acumulación, los sistemas mixtos permiten
desplazar a la noche un 40-80% del consumo total de
calefacción, con una inversión más
reducida que en el caso anterior.
Estos sistemas son aconsejables en la mayor parte
de los casos, pero resultan especialmente rentables
para consumos de calefacción medios, como los
que se producen en las localidades de clima templado.
Los sistemas mixtos
más adecuados son los formados por:
- Acumuladores de calor y convectores.
- Acumulación en suelo y apoyo directo.
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